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Un equipo es como una araña



Me reincorporo a esto de ser blogero y me animo a volver a escribir después de un buen rato de silencio. He estado centrado en otros proyectos y podría ser esa la justificación de mi ausencia, pero lo cierto es que no he sabido de qué escribir, digamos que, a pesar de haber crecido mucho en este tiempo, he pasado un periodo de poca inspiración para escribir algo en este espacio. En cualquier caso, un paso adelante, ya sé qué puedo aportar para los próximos tiempos: He decidido hablaros de actividades, juegos y técnicas que podéis usar en vuestros equipos para conseguir un desarrollo de vuestra propia actividad. Es algo que me han demandado gente que ve mis cursos, muchas de las preguntas que me llegan empiezan con un "Cómo". Creo que a veces los que hablamos de grupos lo hacemos en un plano muy teórico e inaccesible y creo que tenemos la responsabilidad de esforzarnos por cambiar esa forma. Pues es lo que aquí voy a intentar.


Os pongo los links de los cursos relacionados:

https://www.linkedin.com/learning/liderazgo-creativo/liderazgo-creativo

https://www.linkedin.com/learning/liderar-y-dinamizar-equipos-virtuales

https://www.linkedin.com/learning/liderazgo-en-tiempos-de-crisis



Os doy un poco de contexto. Esta semana fui a hacer una intervención en grupos a un equipo en el que me di cuenta que entre ellos había muchas interpretaciones de lo que eran. Me explico. Un grupo es una construcción, una fantasía, ¿qué es un grupo? Un grupo es todo lo que nosotros creamos que es. Es decir, un grupo es una especie de entidad invisible e indivisible y sin forma, a la que yo le vamos dotando de atributos y características, pero un grupo no es nada más que eso, una historia, un relato. Un grupo es interacción y comunicación, pero es un algo inexistente en el mundo físico, es intangible y es algo que realmente anida solamente en nuestros imaginarios. No me malinterpretéis, es un algo muy potente y muy importante y sobre todo se evidencia su significancia en la medida que es compartido con los demás, en la medida que es sincrónico. No obstante, su naturaleza etérea y efímera hace que requiera de esfuerzos activos para llenarse de contenido. Por eso, nos tenemos que asegurar que nuestros grupos estén siempre llenos de recursos. Recursos en forma de esfuerzo o compromiso, en forma tiempo y espacio, recursos en los que se puedan originar la "grupalidad", hacer grupo es sentir grupo y pensar en grupo.


Ya es suficiente texto grandilocuente. Lo que trato de decir es que a veces, un grupo de personas puede visualizar de una forma más clara sus diferencias de constructo, lo divergente que cada uno ha acabado construyendo su imagen del grupo. Por eso, se hace necesario que haya momentos donde se alineen esas construcciones. Para eso propuse el siguiente ejercicio.


Un diagrama de araña es una forma de representar parámetros de forma visual. Sirve fundamentalmente para distribuir ideas en forma de, como su nombre indica, una tela de araña. Lo interesante de este diagrama es que se fundamenta en diferentes vectores de anclaje que pueden servir para visualizar conceptos que pueden ser todo lo lejanos que uno se quiera imaginar.


Fundamentalmente la actividad que os propongo es una reflexión, una oportunidad (tiempo y espacio) para alinear creencias y construcciones mentales. La clave es ir construyendo primero los ejes proponiendo una discusión sobre la visión que cada uno de los miembros tiene sobre el tema en cuestión. Abajo os pongo mi propuesta, y la explicaré, pero podéis cambiarla en la medida que creáis que puede servir mejor a vuestros intereses o prioridades.



Igualmente, esta es mi propuesta, genérica, pero que cubría lo que sentí que eran las necesidades del grupo al que le propuse la actividad. Por supuesto el orden puede variar. Yo lo propuse desde Metas hasta Liderazgo en orden de las agujas del reloj, pero obviamente esto fue una elección del momento. De hecho, he de confesar que yo inmediatamente después de hacerlo me arrepentí por no haber puesto el reconocimiento al final. No obstante, en el grupo en el que estaba interviniendo tenía sentido hablar al final del liderazgo porque, precisamente, se estaba dando un relevo de liderazgo. En cualquier caso, con esto quiero decir, que siempre tratéis de buscar vuestra propia narrativa en lo que hagáis, y que, precisamente por eso, siempre habrá muchas posibilidades que funcionen igualmente bien. A continuación os pongo la discusión que proponía en cada uno de los ejes. Como verás, siempre me gusta aclarar conceptos a través de preguntas abiertas, es una forma muy natural de incitar y motivar la reflexión.


Metas: Alineación de visiones, de direccionalidad. ¿Cómo creo que comparto objetivos con el resto de miembros? ¿Cuán alineadas creo que tenemos las prioridades? ¿En qué medida compartimos visión?


Creatividad: Para reconstruir, para utilizar los conocimientos adquiridos a favor de buscar y perseguir nuevas oportunidades. ¿Tenemos la capacidad para incorporar diferentes visiones? ¿En qué medida compartimos las tomas de decisiones? ¿Estamos abiertos a integrar pensamientos divergentes? ¿Cuánto los promovemos?


Desarrollo: Esfuerzos por la optimización y la mejora continua, auto-reflexionar sobre procesos y eficacia. ¿Cuántos recursos (espacio y tiempo) dedicamos a pensar sobre cómo hacemos las cosas? ¿Tenemos dispuestos mecanismos de optimización?


Comunicación: Apertura, cantidad, calidad, alineaciones de interpretaciones. ¿Nos comunicamos suficiente? ¿Cuáles son nuestros errores habituales de comunicación? ¿Qué podríamos hacer más, menos, mejor, peor para hacer fluir la comunicación?


Cooperación: Iniciativa para la acción y soporte mutuo. ¿Cuán proactivo/a soy con mis compañeros/as? ¿Cuán consciente de hacerme disponible a mis compañeros/as? ¿Cómo de acompañados nos sentimos?


Seguridad Psicológica: Percepción de apertura, seguridad para hablar, posicionarse, aportar en la toma de decisiones, tolerancia al error… ¿Cuán genuinos podemos ser en nuestras interacciones? ¿Cuánta seguridad para ser yo mismo, para aportar, para probar siento en este grupo?


Reconocimiento: Reconocer (Re + Cognoscere = Volver a + Conocer completamente) al otro, estar atento a los demás. ¿Cuánto nos decimos cuando lo hacemos bien, cuánto sabemos de las cualidades de los demás?


Liderazgo: Influencia, compromiso, responsabilidad, facilitación por parte de todos porque las cosas avancen y no se bloqueen. ¿Cuánto contribuímos para generar avance? ¿Cómo facilitamos e influimos para movilizar y llegar a nuestros objetivos? ¿Cuál es nuestra capacidad de movilización?


Por supuesto la elección de estos ejes y no otros es arbitraria. En el momento sentí y pensé que eran los más adecuados para el grupo que tenía delante, pero por supuesto se pueden añadir o cambiar a elección. Se podrían añadir otros como la visión estratégica, la confianza, la capacidad de integración, la solidaridad, la comprensión... Cualquier cosa que parezca relevante puede constituir un eje que invite a la discusión.


En definitiva, esta es la clave, la discusión, el posicionamiento airado de posiciones diferentes. Al final se trata de que el grupo decida una nota que darse a si mismos por cada eje para ver por dónde flaquean. De eso se trata, de hablar, de compartir espacio y tiempo, de conseguir alinear visiones y marcos de referencia divergentes.


Para acabar, os invito a leer este poema del enorme Jose Antonio Labordeta.




Hablo, por hablar,

hoy que está desierto el mar

y una paz agreste invade

estas turolenses llamaradas

de fuego y de dolor.


Hablo del día a día que sucede,

de las tardes que adiós nos despedimos,

de los hijos que llegan,

de las tierras que acogen nuestros cuerpos

y de todo aquello

que va formando, al fin, nuestra figura.


Del paso indefinido

hablo también


y hablo, para quedar en paz con mi conciencia,

del tiempo jamás recuperado,

huido entre sonrisas, adioses y lágrimas,

que nadie reservó para el otoño.


Hablo del campesino y de su hondura,

del herrero que fragua su tristeza,

del minero que invade las entrañas,

del poeta que, a solas, agoniza.

Hablo de mi mujer y su esperanza.


Y hablo de este pequeño dios

que ha entrado en casa,

después de tantos días esperado.


Hablo y hablo

y nunca sé por qué guardar silencio.




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